Según es nuestro criterio de verdad en el día a día - discurso consecuente con los hechos -, alguien emite una afirmación falsa en cualquier asunto porque pervierte los hechos - miente deliberadamente - o porque ha errado en su apreciación de los hechos. Se puede tolerar el error o la inexactitud en las afirmaciones de alguien que es relativamente lego en algún asunto complejo y abstracto que puede dar lugar a paradojas o confusiones, pero no se puede tolerar el yerro de alguien que se precia de experto, y menos en asuntos donde los hechos y …
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